La Ley de los Tres fue la que primero se hizo evidente. Esta consistió en que para lograr adquirir y mantener la presencia de un hombre en su vida, la mujer embarazada tenía que usar todos los subterfugios a su alcance para persuadir un macho, en búsqueda de hembras para fecundar, que permaneciera a su lado fungiendo de padre por los primeros tres años críticos de la vida de un recién nacido humano.
Cuando surgieran los contratos civiles, la necesidad de proteger más las fortunas que a los propios hijos, con el dominio del feudalismo avasallante, brotó el imperativo machista de sojuzgar la mujer y de hacerla propiedad exclusiva del marido. El adulterio con sus rígidas penalidades nunca ha sido tan severo con el trasgresor masculino como siempre lo ha sido con la vilipendiada mujer. El arte, plenamente lo justifica y aun lo soporta por doquier.
Pero, si los tiempos cambian, los sentimientos éticos de que algunos seres humanos son capaces, son prueba de que la moralidad, virtud que evade cambistas, banqueros fraudulentos, abogados meretrices, políticos venales y muchos prelados — nos enseñan que el adulterio es una prueba de fuego que destruye a aquellas parejas en las que falta el amor, pero fortalece a muchas que realmente se aman y que pueden perdonarse entre sí.
Se presenta en igual proporción en ambos géneros y no se puede decir que es un tema exclusivo de hombres. Las estadísticas dicen que tres de cada 10 mujeres tienen aventuras extramatrimoniales. ¿Por qué se llega a esta situación? Los psicoterapeutas dicen que la mujer que ‘saca los pies del plato’ es porque dejó de amar a su pareja o porque encuentra en otra persona el cariño o las atenciones que no le brindan en casa.
Para el hombre, una relación extramatrimonial ocasional no tiene un sentido profundo, significa una aventura y, por lo general, no se siente comprometido emocionalmente. La mujer en cambio, y salvo excepciones, se compromete afectivamente.
¿Cuáles son los motivos por los que una mujer corre a los brazos de otro hombre? A veces, cuando la pareja lleva muchos años de convivencia, la aparición de un tercero hace que ella vuelva a sentirse renovada, atractiva, seductora, con ganas de volver a arreglarse.
Y es que la infidelidad es casi siempre una señal de alarma que avisa dificultad es internas y descuidos amorosos. Según los expertos, la mayoría de las aventuras extramatrimoniales son mensajes dirigidos a los dos, y tratan de compensar algo que falta en la pareja.
Ahora dicen que es genético: Estradiol, la hormona culpable de la infidelidad femenina
Según un reciente estudio de USA, las mujeres que tienen altos niveles de estradiol son más propensas a ser infieles. Justamente, esta hormona es común en aquellas jóvenes calificadas como las más bellas y con mejor autoestiCIUDAD DE BUENOS AIRES (Urgente24) Un estudio de la Universidad de Texas, Estados Unidos, sugiere que las mujeres con altos niveles de una hormona llamada estradiol son más propensas a ser infieles debido a una probable insatisfacción con su pareja. Los investigadores sostienen, además, que se sienten más seguras sobre su atractivo físico.
El informe detalla que el estradiol, clave en la fertilidad femenina, juega un rol crucial en la motivación sexual y el comportamiento. Los investigadores hallaron pruebas para establecer una relación entre la belleza física y los mecanismos psicológicos de una mujer en su relación con los hombres.
Para llegar a esta conclusión, analizaron los niveles hormonales de 57 estudiantes universitarias, de 17 a 30 años en dos momentos de su período menstrual para obtener un nivel hormonal base, según publicó la versión bracilera de la BBC.
"Los niveles de estradiol varían con el ciclo menstrual. A mayor nivel hormonal, mayor es la fertilidad y el interés sexual", explicó Cristina Durante, a cargo del estudio. A su vez, las estudiantes contestaron un cuestionario donde se les consultó sobre diversas variables de su vida sexual y lo que piensan, sienten y creen sobre su aspecto físico.
Además, un grupo independiente de dos varones y siete mujeres se ocuparon de calificar la belleza de las damas. Finalmente, constataron que los altos niveles de estradiol coincidían con aquellas jóvenes calificadas como las más bellas y con mejor autoestima.
La encuesta develó que estas mujeres, a su vez, son las que suelen salir con más hombres y están dispuestas a cometer una infidelidad. "Ser físicamente atractivas les puede generar más alternativas, pero también les hace más complicado satisfacer sus necesidades. En consecuencia, tienen menos razones para estar comprometidas", asegura Durante.
El estradiol es una hormona relacionada con el desarrollo orgánico de determinados parámetros de belleza. Es decir, está asociado con características físicas que suelen ser muy seductoras para los hombres.
Sin embargo, los niveles hormonales no son los únicos que afectan el interés sexual de las mujeres. Para el psicoteraputa Adrián Sapetti, presidente de la Sociedad Argentina de Sexualidad Humana, "no hay una relación lineal y directa entre el estradiol y el comportamiento, dado que otra serie de factores psicológicos y emocionales también pueden intervenir".
"Incluso, existen elementos anímicos, como el estrés, la ansiedad o las fobias que son capaces de alterar el nivel hormonal de una mujer", dijo Sapetti. Y agregó: "De la misma forma que un estado anímico favorable puede ocasionar un estado de satisfacción tal que impulse el nivel de estradiol".
¿Qué hacer ante una infidelidad?
El adulterio es una verdadera prueba de fuego, porque destruye a aquellas uniones en las que falta el amor, pero que puede asimismo fortalecer a algunas parejas maduras que se aman. La infidelidad puede estrechar los lazos de la relación, siempre y cuando se hable del por qué y que esto último sea resuelto.
Lo que hay que tener claro es que sí existen soluciones para salir de esta situación y superar la crisis, pero para ello es necesario:
* Abandonar el papel de víctima contra el engañador.
* Tener una comunicación abierta entre ambas partes.
* Analizar los motivos por los que se sienten infelices en la relación.
* Reflexionar en la realidad de el hecho de que si las razones para la existencia de la relación (amor, confianza, estabilidad) todavía persisten. ¿Por qué echarlo todo a perder por un affaire transitorio?
Sin embargo, hay que estar conscientes de que para que se dé la ruptura de una relación, no es necesaria la existencia de un amante, sino que es suficiente perder cosas tan valiosas como el placer de estar juntos, el calor emotivo, la intensidad, la satisfacción sexual o la comunicación.
Para lograr una salida, hay que tener buena voluntad y gozar de asistencia profesional calificada y competente.
